Someter nuestro camino

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Proverbios 21

La dilación puede parecer un dictador que no puede contradecirse ni confrontarse. Sus cadenas parecen irrompibles y sus decisiones parecen absolutas Afortunadamente, Salomón nos asegura que lo único que tenemos que hacer es liberarnos y apoyarnos en el Todopoderoso y Soberano Rey del universo. Escuche lo que Salomón aprendió:

Del hombre son los planes del corazón, pero del SEÑOR es la respuesta de la lengua.Todo camino del hombre es limpio en su propia opinión, pero el SEÑOR es el que examina los espíritus. Encomienda al SEÑOR tus obras y tus pensamientos serán afirmados (16:1-3).

La habilidad de planear pertenece a la humanidad. Priorizar es un don de Dios y una forma de reflejar su imagen. Algunos animales tienen una manera rudimentaria de pensar y aprender: “¡Siéntate!”, “¡Ven!”; pero en general, las criaturas del reino animal
viven de acuerdo con sus instintos. Simplemente hacen lo que su naturaleza les dicta. Nosotros, los seres humanos, tenemos la capacidad notable de pensar y analizar las cosas, de planear nuestro futuro y de alterar nuestro ambiente para que podamos lograr esos objetivos. Los caballos no pueden hacerlo. Los conejos tampoco pueden hacerlo. Las gallinas no pueden hacerlo. Usted y yo si podemos y debemos hacerlo.

De acuerdo con Proverbios 16:1, tenemos la habilidad de colocar prioridades y de planear de acuerdo con ellas. Pero no podemos hacer que nuestras acciones combinen con nuestras palabras sin la ayuda de Dios. Por eso Salomón reconocía que nuestras acciones, palabras y prioridades tal vez no estén alineadas.

Apaciguamos nuestras conciencias agitadas con promesas de hacer lo que decimos que es importante, pero Dios sabe cuál es la motivación de nuestros Corazones. De hecho, Él nos conoce mejor de lo que nosotros nos conocemos a nosotros mismos.

Salomón nos pide que dejemos de depender de nuestra propia voluntad para lograr tareas importantes o cumplir responsabilidades cruciales. Por el contrario, debemos ser honestos con nosotros mismos y con Dios al considerar nuestras prioridades. Él puede cambiar nuestros corazones para que podamos realizar las prioridades que tiene para nosotros. Él puede motivarnos y capacitarnos para hacer lo correcto y también puede facilitar nuestras acciones para que podamos cumplir su voluntad.

Reflexión
Actualmente, ¿cuál es el desafío más difícil que enfrenta o la responsabilidad más importante que tiene? Establezca un plan que tenga pasos definidos y medibles. Entréguele a Dios este plan en oración. Pídale que le dé la capacidad para hacerlo y someta su plan al control soberano de Dios.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano  por Charles R. Swindoll.

 

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Consecuencias duraderas

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Salomón concluía el tema de la tentación sexual considerando consecuencias adicionales. Él notó que cuando un hombre robaba para comer, la mayoría de las personas estaban de acuerdo con lo que hizo. No obstante, esa empatía no significa obviar la justicia. La comunidad podía sentirse mal por lo que ese hombre había hecho, pero eso no excusaba su pecado, y entendían que la víctima necesitaba ser restituida a la potencia de siete. El punto de Salomón es que si una comunidad mantiene la justicia en el caso de un crimen comprensible, imagina la severidad con la que esa misma comunidad debería castigar un acto incomprensible y despreciable de pecado sexual con el cónyuge de otra persona. El castigo debe ser fuerte y severo. Recuerde que, en esos días, el castigo por adulterio era la muerte a pedradas.

En la actualidad, vivimos bajo la gracia y Dios ha pospuesto el castigo del pecado hasta el regreso de su Hijo en el fin del mundo. Allí, toda la humanidad será juzgada por Él. Por lo tanto, si está “en Cristo”, el castigo de la justicia ya fue pagado por nuestro Salvador.

Las consecuencias temporales del pecado, sin embargo, se mantienen, y esas consecuencias pueden incluir la ira de una comunidad que no perdona de igual forma. La Biblia dice: “Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta no se borrará (Proverbios 6:33). Una conciencia culpable es algo terrible.

El término “herida” que se utiliza en ese pasaje se refiere a las cicatrices que resultan después de una enfermedad. “Afrenta” proviene de la palabra que refleja las heridas hechas por un enemigo o el escarnio que una persona honesta recibe después de un escándalo. Estos renglones describen una reputación arruinada y la perdida completa de confianza entre los demás de la comunidad. Esta tradición hace que los demás duden de la credibilidad del adúltero en cualquier otro contexto.

Note también otra consecuencia potencial: la ira del cónyuge a quien se ha hecho daño:

Porque los celos del hombre son su favor, y él no perdonará en el día de la venganza. No aceptará ninguna restitución; ni consentirá, aunque sea grande tu soborno (6:34,35).

Las heridas sanan, pero las cicatrices no se borran completamente. La gracia de Dios abunda, pero la vergüenza sigue a aquella persona arrepentida como una sombra oscura. Y no hay muchas emociones tan poderosas o tristes como el arrepentimiento (“si solo pudiese . . .”). Dicho esto, mi consejo es que no caiga en la tentación. No sea que su legado se convierta en una lista de arrepentimientos.

Espero que estas repercusiones potenciales se conviertan en razones fuertes para evitar el pecado sexual. No obstante, muchas personas todavía siguen cayendo. Algunos coquetean con la tentación, pensando que son lo suficientemente fuertes, lo suficientemente listos para evitar caer en ello. Pero la tentación es un camino resbaloso que lleva a la destrucción. Tome la decisión de no enfocarse en evitar el pecado. Enfóquese en evitar la tentación.

Reflexión
Piense en aquella tentación difícil que enfrenta el día de hoy. Haga una lista de las consecuencias que podría sufrir si cayera. Algunas consecuencias son más probables que otras, pero de todas maneras, escríbalas en la lista. Catalóguelas en orden de severidad. Mantenga esa lista en mano cuando enfrente nuevamente la tentación.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll

 

Plan de pureza

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Salomón le dijo a su hijo que evitara los engaños de una mujer tentadora y le dio cuatro instrucciones prácticas. Las primeras dos –“alejarse de las personas malas” y “evadir la suavidad de la lengua que le invita a pecar”— se enfocaban en el componente externo de la tentación. En otras palabras, estas instrucciones nos dicen que nos distanciemos de aquellas atracciones potenciales que nos pueden llevar a peca. Este sabio padre también reconocía que parte del problema de la tentación yace dentro de nosotros. Si tiene hambre, un chocolate se hace muy atractivo. Por lo tanto, las siguientes dos instrucciones nos dicen cómo sobrevivir a la tentación analizando y evaluando nuestro apetito.

Reúse guardar deseos por el sexo opuesto

La belleza y el encanto no se pueden ignorar fácilmente. La televisión, las películas, la publicidad y prácticamente cada esquina del ciberespacio entran a nuestras mentes para dar prioridad a la belleza física en cada decisión que tomamos. Personas atractivas nos convencen de comprar ciertos productos. El candidato político que tenga la apariencia física más atractiva obtiene ventaja en las encuestas. La belleza imposible, o sea, esas mujeres retocadas por medio de computadoras, llenan las portadas de las revistas diciéndonos qué debemos comer y qué no. Ahora, hasta las reporteras son hermosas. Entonces, ¿cómo podemos evitar esta preocupación por la belleza física cuando interactuamos con personas en el trabajo, el hogar y la escuela todo el tiempo?

Desafortunadamente, este dominio mental es una cuestión de disciplina. No es algo fácil ni automático. Debemos reprogramar conscientemente nuestras mentes para remover la belleza física de nuestro proceso de pensamiento. Debemos programarnos para ver más allá de ello. Debemos tomar elecciones conscientes y habituales que hagan a un lado cualquier consideración de la belleza y nos permitan ver a las personas como nuestras hermanas o hermanos. Debemos entrenarnos para ver más allá de ello. Debemos, de manera consciente, capturar todos nuestros pensamientos (2 Corintios 10:5) y luego evaluarlos de acuerdo con Filipenses 4:8:

“En cuando a lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo que merece alabanza, en esto piensen”.

No permita que esos ojos atractivos le capturen

Todos queremos sentirnos deseados. De hecho, esta necesidad básica de ser queridos ha sido causa del sexo ilícito desde la antigüedad. Salomón decía que la “suavidad de la lengua” es una de las tantas formas que los tentadores utilizan para cautivar a su presa ingenua. Una mujer seductora también sabe cómo enviar una señal sensual con sus ojos. De hecho, los piropos vienen en muchas formas y tamaños. Así que tenga cuidado de aquel hombre encantador que no es su esposo o de aquella mujer que se preocupa por usted y que no es su esposa. En cualquier contexto, los piropos son sencillamente un preludio de todo lo que debe evitar.

Reflexión
Si siente que no es atractivo o tiene baja autoestima ¿a quién busca cuando para recibir apoyo y ánimo? ¿Las personas que respeta estarían de acuerdo con eso? Haga una lista mental de personas y situaciones que debe evitar cuando se sienta especialmente vulnerable.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll

 

Razones para evitar la tentación

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Hemos hablado de las cosas que se deben evitar y pensado en cómo evitarlas, pero no hemos explorado la pregunta de por qué debemos ser firmes contra la tentación. ¿Por qué Salomón advertía a su hijo que resistiera la atracción de la lujuria? Sin pensarlo dos veces, el sabio presento la verdad. Tristemente, muy pocas personas consideran su consejo en la actualidad.

Primero, hay que reconocer que la tentación sexual trata de engatusar “una vida preciada”, en otras palabras, ataca a una buena persona. Por alguna razón, aquellas personas que tratan de tentar a otras buscan personas de gran talentosa cae víctima de una “mala persona”, las consecuencias pueden ser devastadoras. Todo lo que las hacia diferentes ahora ha desaparecido. Arriesgan todo esto y más:

Pérdida de carácter                

  Daño a su carrera
Pérdida de respeto personal      

 Una reputación arruinada
Pérdida del respeto de los demás      

Vergüenza en la comunidad
Perdida de familiares          

 Daño a las finanzas individuales
Perdida del testimonio cristiano      

Posibilidad de enfermedad

Una segunda razón para evitar la tentación sexual es el dolor del castigo que comienza y que nunca termina de manera completa. Aun cuando el rey David se arrepintió, recibió el perdón de Dios y se convirtió en el monarca más grande de Israel hasta Jesús, las consecuencias devastadoras de su elección nunca abandonaron su hogar ni su corazón.

De hecho, sus hijos siguieron sus pasos, llevando ese legado de impureza sexual. Aquel que cede a las tentaciones lujuriosas sufrirá ciertamente, así como su simiente.

Tercero, cuando no se evita la tentación sexual, hay una clara evidencia de falta de sentido común. Salomón asemejaba la tentación con el “fuego” y las “brasas” (Proverbios 6:27, 28).

Solo un tonto trataría de guardar una llama de fuego en su bolsillo o caminar por brasas de fuego ardiendo. De manera similar, solo un tonto se mantendría cerca de algo que puede amenazar su vida.

Reflexión
Salomón ofreció varias razones universales para evitar la tentación sexual. Esta razón es aplicable a todas las personas. ¿Cuáles razones para evitar la tentación sexual son especialmente relevantes para usted, teniendo en cuenta su temperamento, sus desafíos particulares y su perspectiva y posición en la vida?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.

 

 

 

Huir de la tentación

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Aunque prácticamente todos los medios de comunicación nos bombardean con materiales orientados a la sexualidad (un fenómeno que las generaciones anteriores no experimentaron), también enfrentamos otro peligro, ya que las oportunidades de cometer adulterio nunca han sido más prevalentes. Es más, vivimos en una sociedad que está más “relajada” que en ninguna otra época. Además de las tentaciones normales que ocurren en la vida diaria, existen en Internet servicios de citas donde personas casadas buscan tener aventuras extramatrimoniales.

Entonces, ¿qué podemos aprender de los dichos de Salomón cuando nos enfrentamos a la atracción de un estilo de vida lujurioso? ¿Cómo podemos vivir por encima del afán de esa clase de tentación? El sabio nos ofreció cuatro decisiones específicas que debemos tomar para evitar caer en el adulterio.  Hablaremos de dos de ellas hoy, y de las otras dos, mañana. Él escribió esto originalmente para su hijo, y por eso la tentación se muestra en forma femenina. Claro está, la tentación no discrimina; aflige a ambos géneros de la misma manera.

  1. Alejarse de la persona “mala”Salomón pedía a su hijo que llenara su mente con la palabra de Dios para distanciarse de aquella mujer sensual que encontraba tentadora. Es probable que no pueda escapar fácilmente de la presencia física de alguien que quiera embarcarle una aventura extramatrimonial, pero le recomiendo que haga cualquier sacrificio que sea necesario. Intente al menos crear una distancia emocional nutriendo su alma. Y si eta casado, desarrolle una mayor intimidad con su pareja. La clave es distanciarse de la tentación lujuriosa.
  1. Evadir la “suavidad de la lengua” que invita a pecarAunque no lo crea, la mayoría de las aventuras extramatrimoniales no tienen que ver con el sexo. El potencial de la tensión sexual crece cada vez que un hombre y una mujer pasan mucho tiempo juntos, pero la mayoría no comete literalmente el adulterio. Un buen matrimonio unido con una autoimagen basada en Dios nos mantiene lejos de los problemas.

No obstante, una persona puede ser atraída a una relación ilícita por medio de elogios o piropos. De hecho, los depredadores sexuales a los cuales Salomón llama personas “malas”, utilizan la bajo autoestima de una persona y su falta de satisfacción cono oportunidades para conquistar su corazón.

Observe la siguiente escena que Salomón describe para mostrar cómo el tentador utiliza los elogios para atraer a su presa:

“Por eso he salido a tu encuentro, a buscarte, y te he encontrado. He preparado mi cama con colchas; la he tendido con lino de Egipto. He perfumado mi cama con mirra, áloe y canela. Ven, saciémonos de caricias hasta la mañana; deleitémonos en amores. Porque mi marido no está en casa; partió para un largo viaje. Llevo consigo una bolsa de dinero; el día de la luna llena volverá a su casa.” Lo rindió con su mucha persuasión; lo sedujo con la suavidad de sus labios (Proverbios 7:15-21)

Reflexión
Piense en sus propias debilidades y las circunstancias de su vida. Ahora mencione algunas situaciones o lugares que debería evitar.

Por lo general, tomar distancia de aquellas ocasiones que nos pueden hacer pecar requiere planificación. Por ejemplo, uno puede llamar a un hotel por adelantado para solicitar que bloquen los canales pornográficos. ¿Qué planificación requiere su plan de pureza moral?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.

La batalla mental

descargaProverbios 6:23-29

Proverbios 6:32,33

Salomón hablaba muy claro. En una época de definiciones y racionalizaciones políticas eso es muy refrescantes. Las palabras que acaba de leer siguen siendo tan relevantes hoy como lo fueron cuando la tinta todavía estaba húmeda. La batalla en contra de la tentación lujuriosa no ha declinado en un milenio desde que el sabio rey aconsejaba a sus propios hijos. De hecho, es probable que las tentaciones sean más numerosas en la actualidad. La oportunidad de caer en una tentación surge cada vez que encendemos la televisión, nos sentamos en la computadora o vemos una revista. No se equivoque. Estamos en guerra contra la lujuria y luchamos por mantener una vida pura desde el momento en que abrimos los ojos en la mañana hasta que apagamos la luz en la noche. El lugar de batalla es nuestra mente y mucho está en juego.

Como padre, Salomón quería que su hijo escuchara y leyera estas palabras. Quizás esas palabras fueron escritas con un mayor sentimiento ya que su propio padre David había sufrido las consecuencias de ceder a la tentación lujuriosa muchos antes. Aunque el adulterio de David sucedió antes del nacimiento de Salomón, no se puede dudar de que él era consciente de las consecuencias que surgieron debido a al comportamiento de su padre. Salomón fue criado en un contexto que no le dejaba olvidar el fracaso moral de su padre. Además, durante sus años de adulto, con cientos de esposas y numerosas concubinas, Salomón había aprendido de sus propios colapsos morales. Salomón, comienza con el parámetro de la Santa Escritura:

Para el mandamiento es antorcha y la instrucción es luz. Y las reprensiones de la disciplina son comida de vida (6:23).

La palabra santa y perfecta de Dios es el lugar donde siempre podemos encontrar el parámetro del comportamiento. No son los medios de comunicación. No son las opiniones de las otras personas. Nos son los libros escritos por otras personas que pasan por situaciones similares. Ni siquiera es nuestra conciencia, la cual puede estar cauterizada. La “lámpara” de los preceptos de Dios, la “luz” de su enseñanza, es lo que nos provee una dirección correcta. Por demás, la Escritura es el mejor antídoto al veneno de las tentaciones gloriosas. Se lo digo basado en mi propia experiencia personal.

Reflexión
Piense en un día común. Mencione algunas fuentes específicas de contenido sexual con las cuales se encuentra, cualquier cosa que le lleve a persistir en pensamientos sexuales. Estime la cantidad de veces que se encuentra con esa clase de estímulo. ¿Qué efecto cree que tiene sobre su mente con el paso del tiempo? ¿Cómo puede contrarrestar ese impacto negativo?

La Escritura es el mejor antídoto al veneno de las tentaciones gloriosas.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano  por Charles R. Swindoll,

La elección es suya

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Proverbios 17
Concluyamos nuestra consideración del contentamiento con un consejo que un pastor ya mayor le da a su pupilo. El apóstol Pablo le escribió a Timoteo y le dijo que tuviera cuidado con los peligros del descontento. Timoteo servía en Éfeso, una ciudad antigua cuya economía se sostenía con la práctica de la magia y la adivinación, y cuyo comercio dependía del dinero de los peregrinos que venían al templo de Artemisa, una de las siete maravillas de la antigüedad. El dinero abundaba para cualquier persona que estuviese dispuesta a transigir su integridad.

Analice cuidadosamente las palabras de Pablo, como si las estuviese leyendo por primera vez:

“Sin embargo, grande ganancia es la piedad con contentamiento. Porque nada trajimos a este mundo, y es evidente que nada podremos sacar. Así que, teniendo el sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con esto. Porque los que desean enriquecerse caen en tentación y trampa, y en muchas pasiones insensatas y dañinas que hunden a los hombres en ruina y perdición. Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; el cual codiciando algunos, fueron descarriados de la fe y se traspasaron a sí mismos con muchos dolores”  (1 Timoteo 6:6-10).

Y más adelante continúa diciendo:

“A los ricos de la edad presente manda que no sean altivos ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas sino en Dios quien nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, que sean generosos y dispuestos a compartir, atesorando para sí buen fundamento para el porvenir para que echen mano de la vida verdadera” (1 Timoteo 6:17-19).

Nota que Pablo no dijo que el dinero fuera malo ni sugirió que todos los ricos debieran deshacerse de su riqueza. El dinero no es el problema ni tampoco la riqueza. Me he dado cuenta de que hay personas pobres que pueden ser más materialistas que un millonario y también que hay personas adineradas que logran realizar cosas muy buenas con su dinero. El corazón es el que coloca las posesiones materiales en la perspectiva correcta. La clave es elegir el contentamiento.

Pablo desarrolló su actitud de contentamiento de tres formas específicas. Primero, siempre buscaba ver la obra de Dios en cada circunstancia (Filipenses 1:12-14). Segundo, le agradecía a Dios por lo que tenía en vez de quejarse por lo que no tenía (1:3, 7; 4:11, 12). Tercero, atesoraba las relaciones por encima de las provisiones materiales (4:17).
Reflexión
Dedique unos minutos a hacer las siguientes peticiones a Dios en oración:

• Muéstrame cómo puedes usar mis circunstancias actuales.
• Dame un corazón agradecido por lo que tengo. (Sea específico: mencione cinco cosas por las cuales está muy agradecido).
• Ayúdame a experimentar el valor de las relaciones como nunca lo he hecho antes.

Durante el día, repita estas peticiones tanto como pueda y mantenga los ojos abiertos para ver las respuestas de Dios  al contestar sus peticiones.

 

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.