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La elección es suya

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Concluyamos nuestra consideración del contentamiento con un consejo que un pastor ya mayor le da a su pupilo. El apóstol Pablo le escribió a Timoteo y le dijo que tuviera cuidado con los peligros del descontento. Timoteo servía en Éfeso, una ciudad antigua cuya economía se sostenía con la práctica de la magia y la adivinación, y cuyo comercio dependía del dinero de los peregrinos que venían al templo de Artemisa, una de las siete maravillas de la antigüedad. El dinero abundaba para cualquier persona que estuviese dispuesta a transigir su integridad.

Analice cuidadosamente las palabras de Pablo, como si las estuviese leyendo por primera vez:

“Sin embargo, grande ganancia es la piedad con contentamiento. Porque nada trajimos a este mundo, y es evidente que nada podremos sacar. Así que, teniendo el sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con esto. Porque los que desean enriquecerse caen en tentación y trampa, y en muchas pasiones insensatas y dañinas que hunden a los hombres en ruina y perdición. Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; el cual codiciando algunos, fueron descarriados de la fe y se traspasaron a sí mismos con muchos dolores”  (1 Timoteo 6:6-10).

Y más adelante continúa diciendo:

“A los ricos de la edad presente manda que no sean altivos ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas sino en Dios quien nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, que sean generosos y dispuestos a compartir, atesorando para sí buen fundamento para el porvenir para que echen mano de la vida verdadera” (1 Timoteo 6:17-19).

Nota que Pablo no dijo que el dinero fuera malo ni sugirió que todos los ricos debieran deshacerse de su riqueza. El dinero no es el problema ni tampoco la riqueza. Me he dado cuenta de que hay personas pobres que pueden ser más materialistas que un millonario y también que hay personas adineradas que logran realizar cosas muy buenas con su dinero. El corazón es el que coloca las posesiones materiales en la perspectiva correcta. La clave es elegir el contentamiento.

Pablo desarrolló su actitud de contentamiento de tres formas específicas. Primero, siempre buscaba ver la obra de Dios en cada circunstancia (Filipenses 1:12-14). Segundo, le agradecía a Dios por lo que tenía en vez de quejarse por lo que no tenía (1:3, 7; 4:11, 12). Tercero, atesoraba las relaciones por encima de las provisiones materiales (4:17).
Reflexión
Dedique unos minutos a hacer las siguientes peticiones a Dios en oración:

• Muéstrame cómo puedes usar mis circunstancias actuales.
• Dame un corazón agradecido por lo que tengo. (Sea específico: mencione cinco cosas por las cuales está muy agradecido).
• Ayúdame a experimentar el valor de las relaciones como nunca lo he hecho antes.

Durante el día, repita estas peticiones tanto como pueda y mantenga los ojos abiertos para ver las respuestas de Dios  al contestar sus peticiones.

 

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.

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