Memorización

oracaoProverbios 4    Proverbios 6  Proverbios 7  Proverbios 22

Salomón ofreció varios consejos que nos recuerdan el valor de hacer que la Palabra de Dios sea el centro de nuestras vidas. Comencemos con Proverbios 4:4, donde el sabio rey recordaba la instrucción de su propio padre David:

“Y él me enseñaba y me decía:
‘Retenga tu corazón mis palabras;
guarda mis mandamientos y vivirás’”.

En hebreo, la palabra que se traduce como “retener” significa asirse, aferrarse firmemente. Es el término verbal tamak, que también se encuentra en Isaías 41:10 en los que respecta a la promesa de Dios con su pueblo:

“No temas, porque yo estoy contigo.
No tengas miedo, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré, y también te ayudaré.
También te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

La palabra “sustentaré” que leemos en nuestro versículo surge de la misma raíz verbal.

En la mayoría de las ocasiones, la palabra hebrea aparece en estos contextos: el pueblo de Dios que se aferra a la sabiduría bíblica (Proverbios 3:18; 4:4) y la forma en que Dios se aferra a su pueblo. El conocimiento de las Escrituras nos ayudará a participar en una relación reciproca en el cual obtenemos una confianza firme en la Biblia y Dios nos sostiene en medio de las dificultades. Ciertamente, cuando la Palabra de Dios se afirma en su vida, esta sostiene.

Considere otro consejo paternal de Salomón:

Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre y no abandones la instrucción de tu madre. Átalos siempre a tu corazón y enlázalos en tu cuello. Te guiarán cuando camines; te guardarán cuando te acuestes y hablarán contigo cuando te despiertes. Porque el mandamiento es antorcha y la instrucción es luz. Y los reprensiones de la disciplina son camino de vida (6:20-23).

Busca en el pasaje “átalos” y “enlázalos”. Esa ilustración recuerda la instrucción que Dios le dio a Israel al entrar a Canaán. En Deuteronomio 6:4, 5, después de que Dios dijera a su pueblo que lo amaran con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, él dice lo siguiente:

“Estas palabras que yo te mando estarán en tu corazón. Las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas sentado en casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Las atarás a tu mano como señal, y estarán como señal entre tus ojos. Las escribirás en los postes de tu casa y en las puertas de tu ciudades.” (Deuteronomio 6:69).

El pueblo de Dios había tomado estas palabras tan en serio que algunos judíos habían hecho pequeñas bolsas de cuero llamadas filacterias, donde guardaban copias de Escrituras importantes y luego literalmente las ataban a sus manos o sus frentes. Los judíos fieles todavía realizan esta ceremonia importante en la actualidad. Los hebreos también colocaban mezuzahs en sus dinteles, unos contenedores metálicos pequeños donde guardaban pasajes bíblicos escritos en papel.

Aunque no hay nada de malo en estas tradiciones (mi esposa y yo hemos colocado una mezuzah en la puerta de nuestra casa), el punto de nuestro Señor es más práctico. Él quiere que su Palabra se encuentre en cada hogar y penetre cada corazón. Él quiere que nuestra cultura y estilo de vida giren alrededor de la Escritura. Es bueno tener devocionales, pero es mucho mejor hacer que la Biblia sea tan común en nuestras conversaciones como lo son el clima, los deportes, las noticias y los eventos del vecindario.

Reflexión
Si quiere hacer que la Escritura sea parte natural de su vida, esa transformación debe comenzar con usted, a pesar de su posición en la familia. No se lo diga a nadie pero intente este experimento: durante el siguiente mes, dedique quince minutos diarios a leer entre diez y veinte versículos de la Escritura y luego medite en ellos. Lleve un registro de los comentarios que la gente hace acerca de los cambios que nota en su vida.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll,

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Profundizando en las Escrituras

bible-wallpapers-2-4-s-307x512 Proverbios 4       Proverbios 6         Proverbios 7          Proverbios 22

He enfatizado el valor de memorizar la Palabra de Dios y hablé de la forma en que eso nos beneficiaría a través de los años.

La memorización, sin embargo es solo una de muchas formas de interactuar con la Escritura.

Primero debemos escuchar la Escritura. Este es el método más sencillo y a la vez más difícil de aprender los preceptos y los principios bíblicos. Existe una gran cantidad de maestros y predicadores de la Biblia confiables alrededor del mundo. Tenemos iglesias y escuelas, buenos programas de radio y televisión, grabaciones en audio y video, y una innumerable cantidad de recursos en Internet que se especializan en la instrucción bíblica. Con excepción de aquellas personas que tienen limitaciones físicas en sus oídos, no hay persona en el mundo que tenga la excusa de no oír la Palabra de Dios.

Segundo, podemos leer la Escritura. Escuchar la Palabra de Dios puede fácilmente convertirse en un encuentro pasivo con la Biblia, sin embargo, leer requiere una participación más personal, una mayor inversión de energía. Aquellas personas que desean crecer en su caminar espiritual compran una Biblia y la leen. Existen muchas versiones, paráfrasis y estilos en las librerías cristianas. Además, el Internet ofrece acceso gratuito a prácticamente cualquier traducción de la Biblia disponible. Una buena forma de aprovechar la lectura es considerar una Biblia “anual”. Me refiero una Biblia que traiga un plan para leer los sesenta y seis libros de la Escritura en un año.

Tercero, podemos estudiar la Escritura. Aunque yo prefiero la lectura de una Biblia impresa, muchas personas han descubierto la conveniencia de los recursos bíblicos electrónicos. Esta clase de estudio bíblico tiene sentido ya que considera que casi todos utilizamos las computadoras. Algunos de los mejores programas electrónicos hacen de la lectura algo increíble al integrar la Escritura con vínculos a diccionarios, mapas, enciclopedias, fotografías, diagramas y comentarios. Hacer clic en una palabra desconocida nos trae una riqueza de información al monitor; uno puede dedicar toda una tarde a descubrir el origen y el significado de un solo versículo. Si combina esta clase de estudio o curso en línea de los buenos programas que ofrecen en las iglesias, podrá estar preparado para enfrentar cualquier desafío espiritual.

Cuatro, podemos memorizar la Escritura. Tal como lo dije ayer, aprender versículos de memoria es la mejor forma de deshacernos de pensamientos impuros y desmoralizadores. Siendo honesto, no conozco una forma más efectiva de desarrollar una mentalidad bíblica y de acelerar el crecimiento espiritual que el aprendizaje de la Escritura.

Quinto, podemos meditar en la Escritura. En tanto que leemos, oímos y estudiamos la Palabra de Dios, nuestra mente se convierte en un depósito de principios bíblicos. Podemos analizar, personalizar y aplicar estos principios a nuestra vida, ya que están guardados en nuestros corazones. En esos momentos de meditación, podemos permitir que la Palabra hable a nosotros, nos exhorte, nos consuele y nos transforme. Dice Hebreos capitulo 4:12,13:

“Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. No existe cosa creada que no se manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”.

Reflexión
Considere las diferentes actividades que pueden desarrollar un conocimiento de la Escritura y ponga al lado el número de minutos que dedica a ello cada semana.

Escuchar la Palabra
Leer la Palabra
Estudiar la Palabra
Memorizar la Palabra
Meditar en la Palabra

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano . Copyright © 2015 por Charles R. Swindoll

 

Donde resguardar la Biblia

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Hay pocas cosas más obvias y alarmantes en nuestra época que el analfabetismo bíblico. Aun cuando la mente humana pueda absorber una gran cantidad de información, la holgazanería mental es terrible y es una tendencia innegable de la cultura popular actual en la iglesia. No hay muchas personas que sepan algo más allá de los conocimientos de la Biblia. Eso no era así hace cincuenta años.

Estados Unidos de Norteamérica se ha transformado hoy en una nación secular. Sin embargo, desde el punto de vista histórico, este país tiene una cultura cristiana.

Los padres de la patria no eran todos cristianos y solo algunos de ellos afirmaban que la Biblia era la revelación divina infalible, pero todos conocían bien las Escrituras, y su cosmovisión cristiana moldeaba su comprensión del gobierno. Su conocimiento de la Biblia reflejaba su educación, ya que desde niños estudiaban la Escritura en las escuelas. En los años sesenta, sin embargo, comenzó a surgir un cambio dramático hacia una sociedad poscristiana, en la que los ateos promueven una nación secular y desafían cualquier clase de expresión religiosa en el sector público. Como resultado, Estados Unidos de Norteamérica, cincuenta años después, se ha transformado en un país mucho más secular y también más ignorante en su conocimiento de la Biblia.

No voy a dedicar tiempo a presentar un gran ensayo acerca de la caída espiritual de mi país. Más bien quisiera enfocarme en las buenas noticias, y esas son que hay solución. Aunque no hay una cura rápida y sencilla que eliminaría de un día para el otro el afán del analfabetismo bíblico, creo que hay una disciplina en particular que nos ayudaría mucho. Cuando comencé a responsabilizarme acerca de mi vida espiritual, esta disciplina me ayudó enormemente. Creo que no ha habido un factor más útil que aprender versículos de memoria.

Cuando era más joven, uno de los primeros versículos que aprendí era el Salmo 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”.

Algunas otras versiones utilizan la palabra “esconder”. Pero, en todo caso, el término expresa la idea de resguardar la Biblia de la misma forma en que uno resguardaría monedas de oro manteniéndolas en una bóveda secreta.

Con el pasar de los años, he almacenado versículos bíblicos en mi mente. Puedo recordar más de una ocasión cuando alguno de estos versículos de la Biblia me rescató de caer en alguna tentación sexual. Es como si Dios hubiera puesto una cortina invisible entre la otra persona y yo para que pudiera ver en ellas las palabras: “No se engañen; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará” (Gálatas 6:7).

Cuando era adolescente, me comprometí a aprender este versículo de memoria. En momentos en que me sentí profundamente solo, la Escritura que había memorizado me rescató de la depresión. Versículos tales como Isaías 41:10 e Isaías 49:15, 16, junto con el Salmo 27:1 y el Salmo30:5, han sido de mucho consuelo para mí.

Reflexión
Cuando se enfrenta los desafíos inevitables y las tentaciones de la vida, ¿cuáles son los recursos que utiliza para poder enfrentarlos? Casi todas las crisis espirituales ocurren sin advertencia. ¿Cómo se prepara para esos asaltos sorprendentes e inesperados?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano  por Charles R. Swindoll,

Sin salirse de la raya

oracaoProverbios 4:20-27

Después de que Salomón nos ha convencido de la importancia de resguardar nuestros corazones, nos pide que realicemos tres acciones prácticas específicas. Ayer consideramos la primera: debemos ignorar las direcciones incorrectas (v. 24).

Tal como lo dijimos antes, si alguien que conoce le da información que contradice el mapa bíblico aléjese de él y no mire atrás.

El día de hoy, continuaremos con la ilustración del viaje que Salomón utiliza para aprender cómo enfocar nuestra mirada en el destino (v. 25) y mantenernos en la senda (vv. 26, 27).

De vez en cuando, es bueno subirnos al auto e ir en cualquier dirección disfrutando la libertad de no tener un destino en particular. Sin embargo, si le dice a su familia que saldrán de viaje, debe tener un destino específico en mente y, por supuesto, una razón importante para hacerlo. Tal vez sea como yo. A mí me gusta planear dónde nos quedaremos en la noche y dónde encontraremos alimento, combustible y baños. Antes de la tecnología GPS, yo solía marcar la ruta en un mapa y enfatizar los lugares de interés adonde iríamos. Ahora utilizamos el GPS para hacer eso. El punto aquí es que nosotros, como creyentes, tenemos un destino: la voluntad revelada de Dios. Y ese destino determina la ruta que queremos seguir en la vida. Escuche las palabras de aliento de Salomón: “Dirige tu vista a lo que está frente a ti” (v. 25) y “no te apartes” (vv. 26, 27).

Usted resguarda la fortaleza de su corazón conociendo su destino y enfocando su atención en el lugar a donde va. El mapa le ha indicado el curso correcto así que, durante el viaje, manténgase en esa dirección. Permítame ilustrar esto con un ejemplo de la vida real.
 

Un joven se graduó de la secundaria con el sueño de convertirse en oficial de policía. Asistió a una universidad cerca de su hogar, donde se inscribió para obtener un título en derecho criminal. Durante su primer de estudio, desvió su curso metiéndose en fiestas y enredos. En una ocasión, alguien le dijo que quitara las placas a un auto policial y se las llevara a su dormitorio como decoración. El chico aceptó el desafío y empezó a robar más placas de autos policiales. En pocas semanas, tenía más de veinte en su dormitorio.

Lo inevitable ocurrió. Después de una inspección rutinaria de su cuarto, fue arrestado. Durante esa noche en la cárcel, tuvo que enfrentarse a varios policías. Su sueño de convertirse en un oficial de policía casi acabó allí. Las ciudades no quieren emplear oficiales que tengan un historial criminal. Afortunadamente, el juez le dio una oportunidad de limpiar su historial a cambio de muchas horas de servicio comunitario. Años después, se graduó y tuvo una carrera distinguida como oficial de policía. Este joven casi pierde su sueño. Había olvidado momentáneamente su destino y su insensatez puso en peligro su futuro.

Usted tiene un destino. Dios le creo con un propósito específico (Salmos 139: 13-16). Dios no le llama solo a caminar justa y obedientemente sino también a cumplir su destino. Por lo tanto, es vital que resguarde su corazón mediante el conocimiento personal de Dios, discerniendo su voluntad revelada, alejando cualquier cosa que le distraiga de su llamado y caminando firmemente en la senda que Él le ha trazado. Proteja su mente y no acepte nada menos que lo mejor de Dios.

Reflexión
¿Cuál es el propósito de Dios en su vida? Si su llamado es su destino, ¿A dónde va? ¿Qué le está desviando de la dirección correcta? ¿Qué debe hacer para volver a estar en curso?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll,

 

 

Una buena dirección

2012061418441045b369Proverbios 4:20-27

Espero que, para este momento, Salomón le haya motivado a guardar su corazón de aquellas influencias masivas y dañinas y que, por el contrario, pueda desarrollar sed del conocimiento de Dios. Debemos poseer un discernimiento adecuado para distinguir entre la información útil y la información dañina. Si no lo tiene, la Palabra de Dios nos puede dar una mayor profundidad acerca del conocimiento de Dios. Es muy probable que si este leyendo estas páginas, también este leyendo la Escritura; al menos, eso espero. Este libro no es muy útil sin la Biblia. Así que siga adelante. Al continuar leyendo las Escrituras, conocerá la mente de Dios de una manera más profunda y su discernimiento reflejará su intimidad con el Todopoderoso.

Salomón, asumiendo que tendríamos un discernimiento razonable, nos dice cómo podemos resguardar la fortaleza de nuestro ser. Él nos ofreció tres instrucciones prácticas mediante la ilustración de un viajero que va por el mundo. En resumen, dijo:

• Ignorar las malas direcciones (v. 24).
• Enfocarse en el destino (v. 25).
• Mantenerse en la senda (vv. 26, 27).

La palabra “apartar” significa “hacer a un lado”. El objeto del verbo es ‘ ‘la perversidad de la boca”. Note que al usar la palabra “perversidad” se denota un cambio en la actividad original. Esta palabra describe o representa una verdad torcida. Salomón nos aconseja que evitemos a aquellas personas que tuercen la verdad divina. No se refería a simples mentirosos; el concepto aquí tiene que ver con falsos maestros e influencias dañinas. El mensaje de estas personas puede parecer similar a la verdad bíblica. Parecen utilizar el sentido común. Quizás, hasta sean muy convincentes, pero su dirección le llevará al destino equivocado.

El versículo sigue diciendo que alejemos de nosotros la falsedad de los labios. Aquí, el mandato significa que debemos deshacernos de cualquier ambiente o influencia que no se conforme a la Escritura y, por lo tanto, debemos evitar a cualquier persona que distorsione la Palabra de Dios.

Salomón, utilizando la ilustración de un viaje, asume que tendremos un mapa correcto o un sistema de posicionamiento global confiable (todavía no he encontrado ninguno pero supongamos que existe alguno para el caso de esta ilustración). Salomón dice: “Si alguien contradice el mapa o sugiere que ignoremos el GPS, saca a esa persona del auto y aléjate de él”. También, nos aconseja que no hagamos caso de letreros en el camino que no sean oficiales.

De acuerdo con este consejo paternal sabio, debemos mantener un mapa a mano y referirnos a él con frecuencia. Así es como podemos discernir la diferencia entre la verdad divina y las direcciones erradas.

Reflexión
Obviamente, la metáfora de ese mapa tiene que ver con la Palabra de Dios, es decir, con los sesenta y seis libros que contiene la Biblia. Debemos poner atención solo a los consejos que concuerden con la Escritura. ¿Cuál es su conocimiento de la Biblia? ¿Con qué frecuencia la estudia? ¿Cuántos versículos ha aprendido de memoria? Si sus respuestas no le satisfacen, hable con alguien de la iglesia que le pueda ayudar a desarrollar un conocimiento más profundo de la Palabra de Dios.

 

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll

 

En guardia

DiosestacontigoProverbios 4:20-27

Nuestro estudio sobre el consejo paternal de Salomón nos ha ayudado a apreciar la importancia de proteger nuestro corazón, nuestro ser interno. Salomón nos explica la razón. El versículo dice: “. . . porque de él emana la vida”. Debemos resguardar el corazón, porque de Él surge algo extremadamente importante.

La palabra hebrea motas se traduce como “emanar”. Significa literalmente “algo que surge”. Es el lugar de dónde venimos o hacia dónde vamos. La preposición “de” nos da el contexto que nos dice que la vida surge de allí. Nuestro ser interior es el origen de nuestra vida.

La filosofía griega occidental nos ha enseñado a pensar que la vida es una clase de energía o fuerza animada que hace que alguien se mantenga vivo. Algunas religiones orientales también piensan así de la vida. En contraste, los hebreos consideran la vida como la suma total de las obras de una persona. Ellos ven la vida en forma práctica y por eso la sabiduría no se determina por lo que una persona sabe sino por lo que un individuo hace. En términos filosóficos, se podría decir que la sabiduría es y que la sabiduría actúa. De manera similar, los escritores hebreos definían la vida como algo que una persona elija hacer o algo en lo que elige convertirse. Al igual que una casa, la vida se construye por medio de obras diariamente, y eso puede ser observado y examinado en las generaciones futuras.

De acuerdo con el consejo de Salomón, el ser es la fuente de la vida que vamos construyendo al responder a las crisis, al tomar decisiones, al interactuar con personas y, más importante aún, al comportarnos sabiamente. Tal como él lo mencionó antes: “El temor del Señor es el principio del conocimiento; los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina” (Proverbios 3:6).

Por eso, este llamado a proteger el corazón a toda costa tiene que ver con la voluntad de Dios en ambos aspectos: descubrir su voluntad y caminar en ella.

Ahora unamos todas las piezas del rompecabezas y veamos lo que el versículo dice. Una paráfrasis basada en el texto hebreo podría leerse de la siguiente forma: “Más que cualquier otra cosa que deba ser resguardada y protegida (como la bóveda de un banco) proteja su ser, su mente, sus emociones, su carácter, su discernimiento, al igual que una centinela vigila la ciudad desde una torre, porque allí está la fuente de todas las decisiones, reacciones y obra que representan su vida”.

Vuelva a leer esto; esta vez lentamente. Cuando combinamos esta idea con el principio de Proverbios 3:6, una perspectiva más completa comienza a desarrollarse. “Reconocerlo en todos tus caminos y el enderezará tus sendas”. Al igual que el centinela en una torre de vigía, debemos evitar cualquier cosa que ponga en peligro nuestro corazón y, por el contrario, debemos abrir la puerta al conocimiento de Dios, de su carácter, de sus valores, sus atributos y su voluntad. De acuerdo con Salomón, no tenemos mayor trabajo que resguardar nuestro corazón en un estado perpetuo de receptividad, pureza y sensibilidad.

Reflexión
En los inicios de la programación en computación, los ingenieros utilizaban el lema: “La basura genera basura”. Ellos sabían que la calidad de un programa dependía de su buena información. ¿Qué clase de información recibe su cerebro durante la semana? ¿Cuáles son las fuentes de esa influencia? ¿Esta información afirma o socava la verdad bíblica?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.

 

 

Su mayor tesoro

corazonProverbios 4:20-27

Al ir examinando el consejo de Salomón sobre la importancia de proteger el corazón, note que nuevamente dirige sus palabras a “mi hijo”. Gracias al Espíritu Santo que preservó este pasaje para nosotros, ahora nos beneficiamos acerca de “inclinar el oído” a los dichos y “guardarlos” en medio del corazón (v. 2).  En los siguientes renglones, quisiera que fijáramos nuestra atención en el concepto de “proteger el corazón”. Así lo describió Salomón:

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
porque de él emana la vida (4:23).

Note tres aspectos importantes de este versículo:

1. Es un mandato: “Guarda”.
2. El mandato denota intensidad: “Sobre toda cosa”.
3. La razón del mandato se menciona en la última parte del versículo: “Porque. . .”.

El texto comienza con la frase “sobre toda cosa guardada”. Tal como lo hemos visto, los escritores hebreos utilizaron el orden de las palabras para enfatizar una idea, generalmente colocando el punto más importante en la primera parte de la oración. En una estructura normal, se coloca primero el sujeto, luego el verbo y luego el predicado. Pero, en este caso, Salomón decidió utilizar el predicado para enfatizar la importancia del consejo que Dios considera crucial. Dios quiere que entendamos que, por encima de cualquier cosa, protejamos el corazón.

Salomón utilizó la palabra “guardada” con una raíz hebrea que da la idea de un lugar de confinamiento, un lugar bien cuidado y resguardado, como las paredes de una fortaleza. El término también sugiere la actividad de una vigía, cuya función es invaluable. La vida de todos en la ciudad depende de su diligencia. Salomón redobló su énfasis al combinar esta idea con el mandato de “guardar”.

En este caso, el verbo hebreo natzar significa preservar o cuidar. Esta misma palabra la vemos en Isaías 26:3: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.”

La palabra se utiliza frecuentemente en la literatura de sabiduría para describir a Dios como el pastor de Su pueblo. Un pastor vigila sus ovejas y las protege de los depredadores, a la vez que suple sus necesidades.

En sentido literal, natzar describe la actividad de un guardia en una torre de vigilancia. Su tarea es observar continuamente el horizonte para avisar en caso de que vea ejércitos enemigos. Él dice quién sale y quién entra a la ciudad. Y está autorizado para utilizar armas con tal de prevenir alguna entrada ilícita. Quizás, una buena forma de parafrasear el versículo es: “Más que cualquier otra cosa que necesite ser resguardada o protegida (como la bóveda de un banco), proteja su interior, su mente, sus emociones, su carácter, su discernimiento; así como el centinela vigila la ciudad desde una torre”.

Reflexión
Si fuese responsable de proteger documentos secretos que son vitales para la seguridad de su país, ¿cómo protegería esa información? ¿En quién confiaría? ¿Dónde guardaría esos documentos? Describa su estado mental más probable.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.