Impacto profundo

oracaoProverbios 2:1-9

Nuestra cultura vive a toda prisa y solo se enfoca en idolatrar a las personas de gran atractivo y de carácter superficial. ¿No me cree? Observe la proliferación de programas de televisión que tienen que ver con personas famosas por el solo hecho de ser famosas. Esas personas no aportan nada, no representan nada ni logran ningún objetivo, sin embargo, la televisión y el periodismo amarillista habla de ellos todo el tiempo. Por supuesto, esto no es nada nuevo. Todas las generaciones han tenido su conjunto de ídolos superficiales. Afortunadamente, en medio de ellos existen hombres y mujeres de gran fortaleza y dignidad que se elevan por encima de los demás como si fueran robles en medio de arbustos insignificantes. Para ellos, la profundidad supera a la superficialidad. A estas personas no les interesa la imagen superficial y prefieren ser transparentes y auténticos. En vez de una vida llena e luces, estas personas se enfocan en lo que realmente es importante y que tenga un impacto duradero. Para ellos, pulir la imagen es una pérdida de tiempo ya que su interés yace en profundizar el carácter.

Permítame dar una ilustración que sirve como comparación entre las carreras de dos escritores americanos. Ambos eran buenos amigos, compañeros de clase y vecinos del mismo barrio cuando eran niños. Me refiero a Harper Lee y Truman Capote.

Truman era un chico excéntrico y solitario con un talento innato para escribir. Cuando sus padres se divorciaron, él tenía cuatro años. Se mudó con sus parientes en Monroeville, Alabama. Mientras otros niños jugaban, él se concentraba en las palabras, la gramática y la narrativa de las historias. En poco tiempo, conoció a una chica atolondrada llamada Harper y se hicieron grandes amigos. Ambos compartían un gran gusto por la escritura y la literatura.

A los doce años, Truman regresó a Nueva York para vivir con su madre y su padrastro. Mientras estaba en la secundaria, trabajaba en el departamento de arte de la revista New Yorker y allí continuó afinado su talento. Poco después de su graduación, obtuvo varios premios por algunas de sus historias y publicó su primera novela Other Voices, Other Rooms, (Otras voces, otros ámbitos). Aunque su libro pasó nueve semanas en la lista de los libros más vendidos, fue su retrato controversial de la sobrecubierta lo que lo catapultó a la fama y atrajo la fascinación pública que él siempre añoraba. Tenía la atención de la sociedad de Nueva York, pero todavía no podía ser parte de la élite conocida en esa época como el “jet set”.

En 1959, él y su amiga Harper Lee empezaron la investigación de su novela In Cold Blood (A sangre fría). Unos años antes, Harper se había mudado a Nueva York para convertirse en escritora. Trabajó un tiempo como empleada en una aerolínea para poder sostenerse hasta que unos amigos le dieron un regalo invaluable. Una navidad, ella abrió una nota que decía: “Tienes todo un año para escribir lo que quieras. No tienes que trabajar. Feliz Navidad”. Estos amigos la apoyaron financieramente durante el año 1958 y asi ella pudo completar el borrador de su libro To Kill a Mockingbird” (Matar un ruiseñor). El siguiente año, ella pulió y perfecciono el manuscrito hasta completarlo en 1959. Una vez que el manuscrito fue enviado a la imprenta, ella ayudó a su amigo Truman en la investigación de su libro.

En 1960, Harper publicó su novela y esta se convirtió en un clásico instantáneo, ganando prácticamente todos los honores literarios que había en la época, incluyendo el primer Pulitzer. Un dato interesante es que su libro se convirtió en la obra literaria más influyente del movimiento del derecho civil de la comunidad afroamericana, aparte del libro de Harriet Beecher Stowe titulado La Cabaña del Tío Tom. No obstante, en vez de buscar los halagos, ella se alejó del ojo público y dio su última entrevista en 1964. Cuando le preguntaron si iba a escribir otra novela, dijo: “He dicho lo que tenía que decir, no creo que tenga que decirlo otra vez.”

Capote, por otro lado recibió la fama que buscaba cuando su libro A sangre fría fue publicado. Su principal meta no era escribir una obra literaria. Para él, su objetivo principal era ser famoso y reconocido como un autor extraordinario. En los años setenta y principios de los ochenta, casi todas las personas en los Estados Unidos conocían el nombre de Truman Capote, al cual equipaban con la imagen pomposa de un autor que no había escrito nada interesante desde 1966. El alcohol, las drogas y la fama acabaron con el hombre que Norman Mailer consideraba el “mejor escritor de mi generación”.

Al final, Gore Vidal, un rival de Truman, se refirió a la muerte del autor como “una buena decisión en su carrera.”

Dos escritores talentosos y singulares, con dos perspectivas diferentes al realizar sus obras. Lee escribió una obra monumental y luego decidió evitar el elogio público. Capote escribió con el único deseo de ser famoso. Irónicamente, el libro Matar un ruiseñor sigue siendo parte de la literatura obligatoria en la mayoría de las escuelas en los Estados Unidos.

Reflexión
Cuando utiliza sus dones o sus talentos, ¿cuál es su motivación principal? ¿Cómo puede utilizar sus talentos para ser una persona con mayor profundidad? ¿De qué forma cree que la profundidad de carácter en una persona afecta su impacto en los demás?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.

 

Glorifique a Dios al máximo

alegriaaaSalmo 108:3 ” Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos;
A ti cantaré salmos entre las naciones.”

Al hacernos a su imagen, Dios nos dio capacidades que no le dio a ninguna otra forma de vida. Idealmente, Él nos hizo para que le conozcamos, le amemos, y le obedezcamos.

Él nos dio libertad para tomar decisiones. Por su gracia nos ha equipado para que entendamos su plan porque tenemos una mente con la que podemos conocerle. También somos libres para amarle y adorarle porque tenemos emociones. Él se agrada en nuestro afecto y devoción. Podemos obedecer sus instrucciones, pero no somos peones en un tablero de ajedrez global. Es en la espontaneidad voluntaria de nuestra respuesta que Él halla placer divino. Cuando su pueblo responde libremente en adoración y alabanza, obediencia y honor, Dios es glorificado al máximo.

Es en la espontaneidad de nuestra respuesta a Dios donde Él halla placer divino.Sonríe Otra Vez

Tomado del libro Sabiduría Para el Camino por Charles R. Swindoll.

Por mal camino


caminosProverbios 1:20-33

Ayer examinamos dos razones por las cuales las personas no escuchan el consejo de la sabiduría, ya sea en la Escritura o de otras fuentes, cuando necesitan tomar decisiones. Algunos resisten obstinadamente la sabiduría porque son de voluntad firme y rehúsan rendirse. Otros no escuchan el consejo sabio simplemente por insensibilidad. El día de hoy, hablaremos de dos factores adicionales.

  1. Indiferencia

Desecharon todo consejo mío. . . (1:25ª)

El término hebreo para “desechar” significa abandonar algo o ignorarlo. La idea representa a un ser humano que no quiere que el consejo de Dios le cause algún impacto en sus pensamientos, palabras o acciones. Es cuando escuchamos a alguien decir: “Me importa un comino”. Aunque no lo crea, esa clase de reacción refleja un bajo sentido de autoestima. Los estudios psicológicos que se realizaron en la década de 1990 sugieren un vínculo entre el enojo pasivo-agresivo y una actitud de dejar las cosas para último momento. Cuando las personas no terminan aquellas tareas que las beneficiarían, el problema puede originarse en una actitud de odio personal. Esos estudios observaron y luego cuantificaron lo que Salomón mostró hace casi tres mil años:

El oído que atiende a la reprensión de la vida vivirá entre los sabios.
El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su vida (15:31,32).

La indiferencia también puede sugerir una hostilidad en contra de Dios. Al igual que un hijo que rehúsa intencionalmente obedecer las instrucciones de sus padres, nosotros también hacemos lo mismo con el consejo de Dios. Dios, sin embargo, no sufre las consecuencias de nuestra indiferencia. Trágicamente, nosotros sí.

  1. Estar a la defensiva

El lenguaje hebreo es extremadamente colorido. La Frase “no quisieron” da a entender una falta de disposición, un deseo de rechazo. Representa a una persona que no acepta su responsabilidad cuando se le confronta por una mala acción. Una persona que siempre está a la defensiva comúnmente emplea una de las siguientes tres estrategias:

Negación: el rechazo claro de no aceptar la verdad en una situación, especialmente con respecto a la culpabilidad individual.

Minimización: rehusar ver la perspectiva completa da un asunto o considerarla irrelevante.

Culpar a otro: asignar la responsabilidad a otra persona o justificar las propias acciones como si fuesen una reacción razonable a la mala actuación de otra persona.

El necio generalmente utiliza estas estrategias para evitar el dolor y el sufrimiento, excusándose en la auto preservación. Salomón, sin embargo, lo llama odio contra sí mismo, es decir, un menosprecio de su propia vida (Proverbios 15:32). Palabras poderosas de un hombre sabio que vio cómo la vida de los insensatos terminó pronto porque rehusaron escuchar la advertencia del sabio.
Reflexión
¿Es usted de aquellos que tiene que aprender una lección por las malas o es de los que escucha advertencias? Trate de recordar la última advertencia que escucho y anótelo. ¿Cuál fue su reacción interna? Durante la próxima semana, trate de escribir las diferentes advertencias que reciba y analice su actitud hacia ellas como una forma de medir su reacción a la disciplina.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.

Cuando el ser humano no cede su voluntad

the_cross_162Proverbios 1:20-33

Salomón le pedía a su hijo –y por ende a todos nosotros— que escuchase la voz de advertencia de la sabiduría. La pregunta es ¿por qué? ¿Por qué Salomón hace ese ruego? ¿Por qué ignoramos las reprensiones de Dios, ya sean las que están en la Escritura o las que vienen por otros medios?

Mirando en retrospectiva los dichos preservados para nosotros en Proverbios 1, descubrí al menos cuatro razones por las cuales no ponemos atención a la disciplina. Examinaremos dos el día de hoy y dos el día de mañana. Prepárese. Puede que sea doloroso.

  1. Obstinación

Por cuanto llamé y se resistieron (1:24).

¿Noto la última palabra? La última palabra es “resistieron”.

El texto hebreo utiliza una forma intensa de ese verbo para transmitir la idea de un rechazo directo, un rechazo obstinado, un rechazo enfático. En el Antiguo Testamento se utiliza más frecuentemente cuando tiene que ver con desafiar a una autoridad establecida; es un rechazo deliberado y sistemático, como en el caso de faraón que rehusaba dejar libre a los hebreos. En otro de los dichos de Salomón se dice que el perezoso rehúsa obtener un empleo (21:25).

En muchos casos, una voluntad firme puede ser un rasgo positivo.

Elogiamos a las parteras hebreas en Egipto que rehusaron matar a los bebés varones después de recibir órdenes del faraón (Éxodos 1:17). Gracias a Dios por la fuerza de voluntad de Pedro y Juan, que rehusaron guardar silencio acerca del Cristo resucitado aun después de que las autoridades religiosas los amenazaron con un castigo severo (Hechos 4:19, 20). La historia registra los relatos de muchos hombres y mujeres valientes que se enfrentaron a la opinión popular con tal de defender la verdad. A esas personas obstinadas y de voluntad firme las llamamos “héroes” porque tenían razón de serlo. Desafiaron la autoridad firmemente porque la verdad demandaba por que lo hicieran así. Nota también que reconocieron y aceptaron las consecuencias de sus acciones, sacrificándose voluntariamente por el bienestar de los demás.

Sin embargo, un rechazo obstinado a las advertencias de otros revela un espíritu arrogante y una mente embotada. Pídale a Dios humildad y sabiduría, cosas que Dios desea dar a su pueblo.

  1. Insensibilidad

Extendí mis manos y no hubo quien escuchara (1:24).

Cuando Salomón utilizó la frase “no hubo quien escuchara”, utilizó un término que sugiere un deseo claro de alguien que no quiere escuchar ni tomar conciencia. Corresponde al concepto del Nuevo Testamento que se utiliza para “sordos”. No sé si ha intentado penetrar la coraza de un individuo insensible, pero si lo ha hecho ha podido comprender la frustración de Dios. Me recuerda el viejo adagio que dice “no hay peor sordo que el que no quiere oír”.

Quizá los mejores ejemplos de insensibilidad y falta de conciencia tienen que ver con aquellos peatones que utilizan auriculares en sus oídos. Van por la vida aislados, escuchando su propia música, sin ninguna conciencia de lo que se oye a su alrededor. Intente llamar la atención de alguien que está perdido en su aparato electrónico de música IPod y comprenderá parte de la frustración de Dios.

Aun cuando la sabiduría extiende sus manos, muchas personas no la buscan y, por lo tanto, se alejan y no la escuchan.

Reflexión
De las siguientes oraciones, ¿cuál refleja su personalidad?

  1. Escucho el consejo de los demás, pero generalmente lo rechazo si no creo que es lo mejor para mí.
  2. Con frecuencia no escucho el consejo de los demás hasta que algo malo me sucede.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios. Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll

 

Señales de Peligro

bible-wallpapers-2-4-s-307x512Proverbios 1:20-33

El autor y pastor Andy Stanley nos cuenta de una vez, cuando él y un amigo viajaron desde la ciudad de Birmingham hasta Atlanta en Estados Unidos. En su deseo de acortar el camino, decidieron manejar por una sección de la autopista que no estaba terminada. Es muy difícil para un par de adolescentes impulsivos preocuparse por un cartel que diga “camino cerrado”. Según cuenta Andy, se sentían libres al tener toda la autopista para ellos. Afortunadamente, un buen samaritano les avisó que el puente que estaba frente a ellos no estaba terminado aún. De no haber sido por él, hubiesen terminado en un pantano.

Debo confesar que hubo una época en mi vida cuando yo también pensaba que era demasiado listo como para poner atención a las señales de advertencia. Dice un dicho que la mayoría de las advertencias están hechas para hacer que los tontos no hagan tonterías. Y por eso algunas personas “listas” creen que son demasiado listas para preocuparse por esas señales de advertencia. Al igual que Andy, logré sobrevivir esos momentos y aprendí que las advertencias son para todos (especialmente para mí). La decisión de poner atención a las señales de advertencia no solo demuestra sabiduría sino también revela un espíritu humilde y una disposición para admitir que hay otras personas que tienen un mayor conocimiento o experiencia.

Salomón representó la sabiduría como una mujer en medio de una plaza invitando a los ingenuos a que escuchen sus palabras de advertencia. Su clamor no es de ruego ni de pánico pues ella no tiene nada que perder. Su clamor es de precaución acerca de las graves consecuencias que yacen para aquellos que deciden ignorarle. Por supuesto, Salomón tiene el libro de Proverbios en su mente. Esta literatura antigua contiene una gran cantidad de reprensiones imprescindibles. Por ejemplo, Proverbios 6:23, 24:

Porque el mandato es antorcha y la instrucción es luz,
Y las reprensiones de la disciplina son camino de vida.
Te guardarán de la mala mujer,
de la suavidad de lengua de la extraña.

La Biblia aparece como una señal de advertencia en la entrada de una cueva llamada inmoralidad. Muchos entran, pero nadie sale ileso. Por tanto, las Escrituras nos previenen diciendo: “Peligro, no entre”. Sin embargo, estas advertencias antiguas han sido ignoradas a un costo muy alto por personas que han sufrido las consecuencias terribles de su necedad.

Reflexión
Describa su actitud cuando lee un proverbio de la Biblia. ¿Lo toma para si mismo, o asume que fue escrito para beneficio de otra persona? ¿De que forma su reacción inicial habla acerca de su humildad y sabiduría?

 

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios. Usado con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.

 

Reprensiones

oracaoProverbios 1:20-33

Seamos realistas: somos un rebaño de ovejas descarriadas. No porque seamos ignorantes sino porque somos desobedientes. Con frecuencia, sabemos lo que tenemos que hacer, pero simplemente no ponemos en práctica lo que sabemos. Y por esa razón pasamos nuestros días enfrentando consecuencias dolorosas y molestas. El afán de la desobediencia no es algo nuevo ni tampoco fácil. Desafortunadamente, ha caracterizado la experiencia humana casi desde sus inicios. Los dichos de Salomón abordan esta tendencia de frente.

De acuerdo con este maestro antiguo, el secreto para escapar del afán de la desobediencia es la sabiduría. Claro está, la sabiduría desde el sentido hebreo del término. La sabiduría bíblica es un proceso que comienza obteniendo conocimiento; luego, al elegir hacer a un lado nuestra antigua forma de pensar, nos ponemos este nuevo conocimiento en práctica. En los versículos de Proverbios 1:20-33 la sabiduría se personifica como una heroína valiente que se encuentra en medio del camino (un simbolismo de la vida diaria) y de allí clama al mundo. Ella pide nuestra atención. Ella no quiere que divaguemos peligrosamente durante el día sino que nos invita a que nos comprometamos a vivir una vida con propósito, donde ella sea nuestra consejera. La lectura de este pasaje revela tres conceptos relacionados con la sabiduría:

  1. La sabiduría está disponible (vv. 20, 21).
  2. La sabiduría no se puede ignorar o desechar (vv. 24, 25).
  3. Ignorar la sabiduría causa consecuencias graves (vv.26-28. 31, 32).

Entre más analicemos los dichos de Salomón, más fácil será descubrir lo que trae sabiduría a nuestra vida. ¿Cuál es el secreto? Aceptar la disciplina de Dios. Adelantémonos un momento y veamos una copla complementaria que aparece en Proverbios 3:11, 12:

No deseches, hijo mío la disciplina del Señor
ni te resistas por su reprensión
porque el
SEÑOR disciplina al que ama,
como el padre al hijo que quiere.

Y junto con ello también veamos lo que dice el capítulo 29, versículo 1:

El hombre que al ser reprendido endurece la cerviz,
de repente será quebrantado, y para él no habrá remedio.

La palabra “reprensión” viene de un término hebreo que significa corregir o convencer. Con frecuencia pienso que las reprensiones de Dios son como tirones de orejas que Él nos da, como impulsos internos diseñados para corregir nuestro camino. Nos alertan cuando nos hemos desviado del curso. Es como si Dios nos estuviese diciendo: “Hijo mío, eso está mal; cambia de dirección”. Esas reprensiones, advertencias o tirones de orejas pueden evitar que desobedezcamos, si las escuchamos. Si lo hacemos, evitaremos ser como el iluso de la siguiente parábola moderna:

“Un hombre compro un auto y disfrutaba usándolo para ir a todos lados. Desafortunadamente, no escuchó las instrucciones del vendedor que le revisara el nivel del aceite del motor y que lo cambiara cada cinco kilómetros. Después de un año, empezó a ignorar el color del aceite quemado y el ruido del motor. Cubrió la luz que señalaba la falta de aceite en el tablero de instrumentos de su auto para no verla. Un día, su auto ya no avanzó más. Desafortunadamente, también hizo caso omiso del consejero de su planificador financiero y por eso tampoco tenía dinero para comprar un motor nuevo”.

Reflexión
¿Qué señales de advertencia ha visto últimamente que quizás haya ignorado? Esas señales pueden tener diferentes orígenes: un niño, una canción, la Escritura, un sermón, un ser querido, etc. ¿Cuál ha sido su respuesta? ¿Hay algo que deba dejar de hacer? ¿Hay algo que deba comenzar a hacer?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios . Con permiso de la Editorial Mundo Hispano por Charles R. Swindoll.

Cuente sus bendiciones

2012110722010827b1d1Salmo 95:2 Lleguemos ante su presencia con alabanza;
Aclamémosle con cánticos.”

A veces cuando uno no se siente con ganas de orar, o lo consume la necesidad de hablar con el Señor pero no puede hallar las palabras, pruebe lo bien sabido; cuente sus bendiciones, cuéntelas una por una.

Es asombroso cómo uno puede alejarse de los afanes, y preocupación propia, cuando se empieza a mencionar en voz alta aquello por lo que se está agradecido. En ese instante el enfoque cambia de las necesidades a la gracia y amor del Padre celestial.

¡Pruébelo!

Cuente sus bendiciones, cuéntelas una por una.

Tomado del libro Sabiduría Para el Camino por Charles R. Swindoll .